" En la vida cuenta bastante, gracias a Dios. Se la estima, se la busca, se la agradece cuando se encuentra, se echa de menos cuando falta.
Hay personas de talante antipático, que son avinagradas, que casi siempre están malhumoradas; lo cual es sintomade maldad.
Durante mucho tiempo, en gran parte del siglo XX, al hombre simpático se lo veía con tolerancia, se le perdonaban muchos errores. ¿ Injusticia? Creo que no, que se adivinaba en la simpatía una dosis de bondad profunda" Julián Marías ( ABC 5/9/03)
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